Componentes del coche que fallan con el frío

La llegada del invierno es uno de los enemigos peores del vehículo, sobre todo si este duerme de noche en la calle. Las ínfimas temperaturas nocturnas afectan decisivamente en varios componentes del coche, no solo en los más visibles, como los cristales helados, sino en muchos otros. Y no tanto a corto plazo, sino a medio plazo, sin que en muchas oportunidades podamos reparar siquiera en que el frío haya sido el causante de dicho deterioro o desgaste de la pieza.

 

  • Componentes de goma

Diversas piezas de goma del vehículo se verán afectadas por las bajas temperaturas. Desde los más visibles como son los neumáticos a otros no tan conocidos como sellos, burletes o molduras. Asimismo componentes mecánicos como la correa de distribución, los manguitos del motor o incluso las gomas de los limpiaparabrisas, todos ellos se pueden cuartear o perder elasticidad con temperaturas por debajo de los 10º C.

En relación a las cubiertas, si bien están diseñadas para soportar este tipo de temperaturas tan bajas sin dañarse, sí que se ven afectadas en sus condiciones de uso. Asimismo, son las presiones de los neumáticos las que se ven reducidas con la llegada del invierno.

Concretamente, se estima que cada 5º C de bajada implica un descenso de 0,07 bares (1 psi) en la presión de los neumáticos, por lo que es un factor a tener en cuenta a la hora de coger el coche.

 

  • La batería pierde la mitad de su potencia

La batería es quizá el elemento más comprometido con las bajas temperaturas. Y, al contrario que otros componentes, se ve afectada de forma directa con temperaturas gélidas. Estudios determinan que la batería pierde la mitad de su potencia a -10ºC, motivo por el cual se dificulta el arranque del vehículo en esas condiciones. Y otros componentes igualmente afectados son bombines y cerraduras, con ciertas probabilidades de congelarse, así como también el líquido limpiaparabrisas, sobre todo si se ha rellenado en su mayoría con agua. Como es incuestionable, se congelará a 0ºC e incluso si es líquido específico, mezclado o no con agua, puede congelarse a 5º C.

Además hay que tener precaución con el aceite de motor tipo 20W-xx, que se suele volver más viscoso a partir de -10ºC o -15ºC, perdiendo propiedades lubricantes. Es cierto que en España, salvo zonas muy específicas, no suelen darse ese tipo de temperaturas tan ínfimas, pero eso no significa que haya que tener en consideración cómo afecta al frío a diversos componentes del automóvil.

Bombines y cerraduras igualmente pueden congelarse, mientras que el aceite de motor tipo 20W-xx se vuelve más viscoso a partir de -10ºC/-15ºC, perdiendo propiedades lubricantes. No así los clasificados como 10W o menos, que mantienen la viscosidad inalterada hasta -40ºC (el 0W-xx). Favorablemente, el combustible no congela hasta -80ºC/-90ºC, como también pasa con el líquido de frenos.

Como apunte extra, un coche aparcado en la calle muestra prácticamente la misma temperatura exterior en su habitáculo. De ahí que cuando se acceda a él se encuentre tan frío estos días, y aún más si pasa toda una noche a la intemperie, lo que obliga a conectar la calefacción al máximo. Y lo mismo a activar la resistencia eléctrica de la luneta posterior y, si la lleva, del parabrisas, para desempañar esas lunas. Todo esto aumenta el consumo de combustible.

 

Mima tu coche en nuestros talleres, ¡pide tu cita aquí!

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies